Sunday, November 05, 2006

Eneagrama. Las nueve puntas de la naturaleza humana. [Parte 1]

Hace no demasiado tiempo tuve un enfrentamiento verbal con un católico fundamentalista. El tema de la refriega no fue sino un inocente símbolo disfrazado de esotérico por cobardes cristianos, el eneagrama.

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Podemos encontrar diferentes definiciones sobre las distintas personalidades pero esta, que las identifica con los siete pecados capitales más dos inventados, es la que más me gusta. Pero vamos a dejar de lado esa pequeña perversión del sistema para intentar analizarlo sin prejuicios.

El eneagrama como "mapa de la personalidad" está desvinculado de cualquier tipo de creencia metafísica y se presenta como una herramienta de autoconocimiento que no pretende hacer encajar la propia personalidad en un arquetipo sólido e inflexible sino ofrecer un camino para conocer cuál es la naturaleza que nos domina ofreciendonos así la posibilidad de controlarla o canalizarla.

Las nueve personalidades se dividen en tres tríadas, la del instinto, la del sentimiento y la del pensamiento. La tríada del instinto está compuesta por los eneatipos octavo, noveno y primero; la tríada del sentimiento por los eneatipos segundo, tercero y cuarto y la del pensamiento por los eneatipos quinto, sexto y séptimo. Estas características reciben nombres diferentes según aquellos que las analizan y lo que unos llaman Pereza para otros es Pacifismo [jajaja, no deja de tener cierta gracia]. En cualquier caso el único nombre importante es el número del eneatipo que lo identifica.

La naturaleza primera o Ira, como la define nuestro eneagrama corrupto, es de fuertes convicciones. La ética, correcta o no, juega un papel muy importante en su vida y la diferencia entre ideal y realidad le choca e irrita. La rabia contenida convierte a esta naturaleza en tirana y descontenta con su propia imperfección.

Bien enfocada esta naturaleza puede conferir a la persona un profundo valor moral y hacer de ella un ser racional y crítico. La peor cara es la del fundamentalista y el intolerante.

La octava o la del juez o líder, es fuertemente individualista. Está cargada de pasión y necesita tener las riendas y sobresalir. Son fuertes [mental, física o ambas cosas] y necesitan serlo. El deseo por controlar los lleva a enfrentarse a los demás y a rebelarse.

Las dos caras de la moneda son confianza, tolerancia y motivación o inmoralidad, violencia, opresión...

El noveno eneatipo, el de la tranquilidad, se resiste al cambio. La armonía es importante para él y se acomodan a las situaciones así como a las personas. Tiene una mala disposición a la hora de enfrentar los problemas.

Este eneatipo puede llegar a ser agradable y receptivo, estar contento consigo mismo y con las relaciones que entabla. Por otra parte puede reprimir sus propios deseos porque satisfacerlos supone un esfuerzo que no están dispuestos a afrontar.

Hasta aquí el brevísimo análisis de la primera tríada del eneagrama. Existe gran cantidad de información muchísimo más amplia que esta en la red, en los próximos días colgaré el igualmente breve análisis de las tríadas restantes. De cualquier forma si hay alguien interesado en saber más estoy dispuesto a responder hasta donde llegue mi conocimiento.

Friday, November 03, 2006

Memory, Sorrow and Thorn

<<He llevado a cabo una labor, una grata labor dirigida al mundo y destinada a consolar nobles corazones: a aquellos a los que aprecio y al mundo sobre el que descansa el mío propio. No me refiero al mundo común, a ese mundo de los que, según he oído decir, no pueden soportar el dolor y únicamente ansían estar inmersos en la felicidad. ¡Que Dios se lo permita! Mi historia no está dirigida ni a su mundo ni a su forma de vivir; su vida y la mía son dos mundos aparte. Es a otro mundo al que me dirijo, al mundo que lleva en su corazón una carga de dulce amargura, que se deleita con ello y con el dolor de la nostalgia, que ama la vida y se entristece con la muerte, que ama la muerte y se entristece con la vida. Dejad que tenga mi mundo en ese mundo, que me condene y me salve con él.>>

Gottfried von Strassburg.

Perquè vull

Así de simple. Cuesta más de lo que parece comenzar a dirigirse a un público invisible, de hecho inexistente, como si lo que tuvieras que decir fuese a interesarle a alguien. Pero abro este Blog perqué vull, y no tiene más vueltas de hoja.

¿Quién necesita un psiquiatra cuando tiene messenger y un blog? Eso era lo que me rondaba por la cabeza esta tarde. Ni la medicación ni las drogas nos ayudan a los que nos gusta disfrutar de nuestro dolor.

Algunas veces me he preguntado a mi mismo cómo coño puede gustarme sufrir pero la respuesta no es tan complicada y suele ser siempre la misma: es lo que me demuestra que sigo vivo. Con la alegría de los demás ya no me implico y con su dolor ya no sufro. ¿Y qué hay de mi propia felicidad? Esa, desgraciadamente, es imposible en nuestro mundo de locos donde hasta la rebeldía resulta impresionantemente ridícula por lo fútil e intrascendente. Cambiar el mundo es imposible cuando somos incapaces de cambiar lo que nos rodea. Y somos patéticamente incapaces.

En cualquier caso, bienvenidas, desgraciadas almas desnutridas de valor, al abismo personal de alguien que tampoco ha conseguido deshacerse de las cadenas del convencionalismo.